domingo, 13 de junio de 2010

Convicciones

...Y mirabamos con sonrisas ridiculizantes, aquel acto de gente con las bocas llenas de sonrisas jugando como ñiños grandes y nosotros, los maduros, esperabamos impacientemente que el suplicio terminara para poder continuar con nuestras vidas... sin embargo,  a medida que pasaba el tiempo comenzamos a sentir envidia de esos niños grandes, de la manera en que se desenvolvian con alegria, y mandaban al diablo los complejos dandonos una gran leccion de como se debia vivir la vida...