Cuando uno era pequeño, siempre pensaba en cosas que de verdad lo atemorizaban, como los lugares oscuros, quiza algun tipo de gente, los mounstruos de todo tipo, las leyendas, y cuentos que la gente de repente suele decir, sin consciencia, de que un pequeño niño, puede terminar traumado con eso.
Cuando chico, le tenia un miedo enorme a los espejos oscuros, probablemente por las historias que se contaban antiguamente, de viejas formas de invocar al diablo, basado en profanaciones de biblias, velas y espejos en la oscuridad. Independientemente de cual haya sido la base del miedo, era cosa de que hubiese un apagón de luz, para que yo girara todos los espejos de la casa... sobretodo el del baño, al que de vez en cuando, tenias que entrar, cuando la necesidad te lo exigia. Sumenle a eso, el hecho de vivir en una casa de construcción antigua. Las clasicas, con el largo pasillo hasta el fondo.
Ni siquiera me di cuenta como fui perdiendo esos miedos, tal vez con la confianza que te da la adolescencia, donde te sientes el dueño del mundo, o derechamente enfrentandolos, uno a uno, y comprobando que en realidad no sucedia nada, que el patio, el pasillo y los lugares oscuros, eran los mismos, tanto de dia, como de noche.
Llega el momento en que te dices a ti mismo, ya soy un adulto, exactamente 5 minutos despues de cumplir los 18, y ya quieres tener 21 para ser ciudadano. En ese momento miras hacia afuera, y te das cuenta de que no existe ninguno de tus miedos de niño, que te sientas en el baño, con la luz apagada y el espejo ahi, mirandote, sales al patio, te paseas, hace mucho rato que dejaste de temer a la noche, y esta misma se ha vuelto tu compañera. Probablemente a esa altura, ya me creia un chico malo y rebelde.
Pero cuando cumples los 20 y empiezas a subir por aquello, te das cuenta, que ya no eres el chico seguro de los 18, con todo el mundo por delante, puesto que tus preocupaciones tambien cambian. Te empieza a preocupar tu futuro, y sobretodo, entras en un entorno de sociedad que te exige cosas, y a pesar de que uno quisiese jugar al chico rudo y radical, inconscientemente, esas cosas te importan. Por que son parte de tu entorno, las mismas bases sobre las que se criaron tus padres, y las mismas bases en las que te educaron a ti, aunque cambien los nombres y los envases.
Y te empiezas a llenar de miedos, a veces miedos estupidos, pero asi son los miedos de adulto. A pesar de ser un estudiante de promedio hacia arriba, te comienza a preocupar el no ser buen profesional. El miedo estupido de llegar a los 30 sin una pareja estable o sin un recorrido de estas. La exigencia social de tener una carrera profesional desarrollada y un hijo antes de los 35. Una infinidad de miedos estupidos pero que sin embargo afectan a la gente por estar en sus cimientos. Son los miedos de adulto, cuando sin darte cuenta, pasaste del adolescente que deseaba que los años pasaran rapido, al adulto que mira los años que pasan como una terrible cuenta regresiva.
Afrontar, linda palabra, pero dificil de poner en practica, dificil hacer que el marco no te atrape, pero en ningun caso.. imposible
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